Tus ojos fueron el puerto de mis
deseos. Sembrando silencios en el eco de tu boca, me fui vistiendo de soledades llenas de
tu risa y así anduve siempre buscando. Eternizaba tu nombre cada noche en lo mas
prohibido de mis ansias y te recostabas en el hueco que quedaba entre mi sueños y mi
alma. Qué es lo que no hubiese dejado por tu amor, si hasta mi pasado entero y mi futuro
incierto lo dejé a tu criterio
Hubiese dejado todo, menos a vos. El día que me
quisiste, no hubo sol ni luna
Mis ojos no se perdieron en los tuyos, pues ellos al
fín descansaron en mí. El día que me quisiste se desprometieron las promesas y no hubo
que inventar esquinas donde los besos crezcan. Tan eterno como efímero fue sentirte mío,
que aún palpita en mi sangre tu ley y mis manos llevan la línea de tu vida ya perdida
Perdida para este corazón, que de tanto correr para alcanzarte, quedó latiendo en
el asfalto de tu silencio. El día que me quieras, la primavera mentirá un verano, la
noche se hará tarde muy temprano
Tanto que enfermaran de otoño los inviernos. Y
mientras espero ese día, sigo buscandote
Hasta el día que vuelvas a quererme.